Diario La Tercera. Suplemento Tendencias. 04 de Julio 2011. Sección Negocios.

Paseos invernales cerca de Santiago

Nuestra privilegiada geografía nos regala cerros y montañas que en invierno muestran una especial belleza. Abríguese, revise el pronóstico del tiempo y disfrute de estas tres salidas capitalinas para llenar los pulmones de aire puro.

Por las alturas de la Cordillera de la Costa:

Altos de Cantillana es el punto más alto de la cordillera de la Costa de la zona central (un poco más de 2.300 metros) y muy pocos lo conocen. Una reserva natural privada que, a una hora de Santiago y junto a la laguna de Aculeo, permite adentrarse en territorios frondosos y de gran diversidad. De hecho, su tamaño (similar en extensión al parque Torres del Paine) y su diversidad ha hecho que la ONU la haya elegido como uno de los 25 hot spot o áreas de conservación en el mundo, con el objetivo de preservar especies de flora endémica como la avellanita o el roble de Santiago. Es por ello que la reserva dispone de un sistema de visitas controladas, por lo que es necesario pedir autorización previa para cualquier ingreso. Las mejores formas de empaparse de este verde pulmón son a través de caminatas y cabalgatas. Por ejemplo, desde la entrada y subiendo por los senderos entre matorrales, se llega al añoso bosque de “El Patagual”, donde abundan los bellotos, lingues y pataguas, en torno al Estero de Las Cabras. Pero sin duda que la estrella de este lugar es subir hasta la meseta Altos de Cantillana, explanada cubierta por extensas formaciones de roble en las laderas con sus coloridas tonalidades.

Tras los cóndores colorados:

Bueno, colorados-colorados no, sino que más bien viven en un valle del Cajón del Maipo por donde pasa el río Colorado. A sólo una hora y media, menos de 60 kilómetros desde Santiago, encontramos este bello reducto donde habita una colonia de unos 50 ejemplares de nuestra esquiva, enorme y escasa ave nacional. O como dice Carlos Claussen, “buitres elegantes”. Frente a su empresa de turismo Eco Explorer, Carlos realiza salidas para observarlos en toda su plenitud y en su hábitat natural. Entre historias, anécdotas e infartantes panorámicas -que incluyen una bellísima vista de Los Andes y el volcán Tupungato, de 6.570 metros-nos enteramos de que la población de cóndores de América del Sur se estima en apenas 6.200 ejemplares, por lo que la situación en las cercanías de Santiago es bastante privilegiada.

Verlos a una distancia relativamente corta no es difícil, están allí y a veces pasan planeando con sus tres metros de extensión, cerca del peñón donde nos instalamos. La única condición es llegar temprano en la mañana, cuando estos “planeadores vivientes” despliegan sus alas y comienzan a volar de forma circular, buscando alguna corriente térmica que los eleve más y más, pudiendo llegar a alturas superiores a los 7.000 metros.

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