La Tercera.com. 17 de Enero 2010.

Las mejores ofertas del trekking nocturno, la última moda del excursionismo

Caminar por los cerros en medio de la noche se está convirtiendo en un buen panorama para las personas que buscan “acortar la semana”.

Con un cordero al palo y una degustación de pisco sour sellan la llegada a la cumbre un grupo de turistas, en su mayoría extranjeros, en la localidad de Pisco Elqui. La empresa Astro Expedition repite esta escena todos los fines de semana como punto cúlmine del trekking nocturno de tres horas por el cerro Las Tolcas, donde finalmente acampan. La idea es apreciar las estrellas, uno de los plus de la zona. ¿El valor? $ 95 mil por persona.

Otra alternativa en ese mismo lugar la ofrece la agencia de Turismo Migrantes: los turistas ascienden por caminos troperos usados por los arrieros de la zona, hasta perder de vista las luces artificiales. La experiencia cuesta $ 15 mil por persona.
Esta es una de las variadas ofertas de trekking o caminatas al aire libre que hoy se pueden encontrar. Lo novedoso es que ya no son sólo trayectos de días, sino que algunas empresas se han abierto a realizar esta actividad en la noche y con campamento en la cima incluido.

Si bien los destinos pueden ser distintos, la mayoría de ellas coincide en que es un deporte orientado a la familia y a aquellas personas que buscan “acortar la semana” con una salida en la tarde. “Esto nació a partir de una inquietud por hacer algo después del trabajo”, señala Carlos Claussen, director de Eco Explorer Expediciones.

EN SANTIAGO

Al menos, dos veces por semana, Claussen se junta con su equipo y un grupo de clientes (ejecutivos, por lo general) en un punto acordado en Santa María de Manquehue. Desde ahí son llevados en minibús hasta el camino Los Cóndores, donde comienzan el ascenso. ¿El cerro escogido? El Manquehuito. Una vez arriba hacen una “fogata ecológica” (sobre una lona con arena), comen frutos secos y toman café ($ 18 mil).
Otra alternativa es el cerro El Plomo (5.440 m), en cuya cima arman un campamento para dormir tres noches. La idea es ver el amanecer despiertos. “La vista arriba es magnífica. Se ve el Aconcagua, el mar y Argentina”, cuenta.

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